Anestesia:

El término Anestesia proviene de las palabras griegas "an" y "aisthesis", cuyo significado es "sin sentir". Esta ausencia de sensación puede entenderse como local, la que se aplica a cierta área específica del organismo, o como general, para todo el cuerpo y para lograr la inconsciencia del paciente. Para la anestesia general, los especialistas administran tres grupos principales de agentes anestésicos: hipnóticos, analgésicos y relajantes musculares.

Los agentes hipnóticos, también conocidos como agentes inductores, ponen al paciente en un estado de inconsciencia.  Un ejemplo es el óxido nitroso (comúnmente denominado el gas de la risa). Hace muchos años se necesitaban grandes dosis de hipnóticos para obtener el nivel profundo de sueño y relajación muscular necesarios para realizar una cirugía indolora.  Hoy, sin embargo, se utilizan dosis menores, con el objeto de mantener al paciente en un estado más próximo a la conciencia, dado que se han desarrollado otros fármacos más eficientes para anular el dolor y relajar los músculos. Esto ayuda a asegurar una recuperación más rápida.

Los analgésicos se utilizan para reducir el dolor durante y después de la cirugía, y son necesarios tanto para el confort del paciente como para su seguridad.

Muchos pacientes también reciben un relajante muscular para producir una parálisis muscular completa.  Esto es especialmente necesario cuando los pacientes necesitan permanecer paralizados durante cirugías extensas o delicadas, o para permitir la manipulación del hueso o el músculo durante, por ejemplo, la cirugía ortopédica.  Los pacientes que reciben un relajante muscular no pueden respirar a voluntad y deben ser ventilados artificialmente.

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