Adicciones

En Europa más de cuatro millones de personas consumen opiáceos como la heroína, una adicción que cada año causa más de 7.500 muertes. Por su parte, España registra en la actualidad una de las tasas más altas de abuso de heroína en el marco de la Unión Europea.

La drogodependencia es una enfermedad crónica con reagudizaciones, causada por factores genéticos y ambientales. Además es una enfermedad multidimensional, puesto que conlleva una alteración global de la salud que afecta a lo físico, psicológico y social.

Teniendo en cuenta las consecuencias generales de la drogodependencia en la salud (médicas, psicológicas y sociales), el tratamiento del drogodependiente debe seguir un modelo bio-psicosocial, con una asistencia integral y multidisciplinar, llevada a cabo por un equipo terapéutico formado por un médico, un psicólogo y/ o psiquiatra y un trabajador social.

Además, el tratamiento debe ser dinámico e individualizado en el sentido de que esté adaptado a la personalidad, nivel sociocultural, etc., del paciente, y adaptado al momento evolutivo de la enfermedad, así como a sus recursos.

En este sentido, los tratamientos para la dependencia a opioides desarrollados desde hace más de dos décadas se basan en los siguientes principios: 
- Deben ser accesibles y fácilmente disponibles 
- Deben adaptarse a las características y necesidades específicas del paciente
- Deben contemplar una actuación sobre los factores médicos, sociales, psicosociales o legales que pudieran contribuir al uso de sustancias adictivas
- Las terapias de comportamiento y conductuales constituyen un elemento decisivo en la terapia
- Tras el tratamiento de desintoxicación es preciso establecer un tratamiento de mantenimiento o estabilización a largo plazo

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